De un lado, el ejército rojo, cargado de fuego. Potente. Encendiendo todo a su alrededor. Abrazando en llamas cada trinchera que se somete a él.
La colina del este se ve amontonada con guerreros azules. Enarbolan escudos que congelarían cualquier pasión del fuego inverso.
Sin embargo, se los ve débiles en esta batalla. El cansancio traspira entre los soldados azules que miran con ojos temerosos a los rojos, quienes bajan con sus espadas incandescentes, con sus capas de humo.
El futuro dejará cenizas.
sábado, mayo 26, 2007
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1 comentario:
Que guerra interna has creado en mi con semejante escrito!
pequeño pero bueno!!!
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