Sebas
.... Entre sueños se me apareció y dijo:
“Soy la imagen; soy la voz; soy tu Dios. Te encomiendo una misión....
Camina y recorre el mundo, vive experiencias. Aprende, equivócate y comparte lo que sabes. Lastima y lastímate; sana y sánate, pero nunca olvides de disculpar y disculparte. El propósito de la vida es vivir; vivir todas las vidas en una sola.
Pero camina tranquilo que en todo lo que emprendas tendrás mi bendición y protección. Yo estaré allí presente, aunque por momento dudes de ello y de mí. Jamás te daré de comer, sino te enseñaré a buscar tu alimento. Aliméntate del mundo y de la vida.
Recibes golpes, pon la otra mejilla como yo lo hice en algún momento. En cada uno de ustedes estoy; ustedes son una parte de mi. Ennoblece y ennoblécete con la vida. Otórgale un sentido. Supera la inercia de la corriente. En algún punto te sentirás arrastrado hacia aguas que no deseabas beber, pero esas también forman parte del manantial.
Mantente siempre atento; te di ojos para ver, oídos para escuchar, boca para hablar. Pero no solo veas, observa; no solo observes, interviene. No solo escuches, oye. No solo oigas, habla. No solo hables, proclama.
Sigue tu visión que ella te hará elevar y llegar adonde siempre has querido. Recorre caminos, piérdete en ellos. En algún punto sabrás retomar el rumbo. Siéntete perdido para que puedas encontrarte a ti mismo.
Mi mano estará atenta para evitar daños mayores o graves errores. Confía en mi, pero por sobre todas las cosas: confía en ti. Tiene todo lo que necesitas para andar. No cargues cosas de más. Siéntete ligero, liviano como las plumas para volar.
Deja todo lastre que no te permita despegar. Corta las ataduras a las cosas mundanas. Define una meta elevada, tan elevada que sea inalcanzable. Ella se convertirá en tu brújula y en la razón de tu propia existencia. Al final de los días habrás de sentirte realizado, con la satisfacción del deber cumplido.
Lleva las cosas al límite, porque es en ese punto donde habita lo esencial de la vida, lo esencial de tu espíritu. Explora nuevos espacios. Ve por más. Se ambicioso, pero no desmedido. Arriésgate a pagar precios y descubrirás entonces de que no siempre los hay.
Al final del camino verás hacia atrás y te habrás dado cuenta de que tu vida no fue en vano. Verás tu huella, grande y profunda. Ese habrá sido tu legado: marcar un rumbo para que otros lo puedan seguir.
Algún día, descansarás tranquilo. Renacerás con el espíritu grande. Para ese entonces ya habrás entendido todo. Antes que despiertes quiero dejarte una última idea. Tu tienes las llaves de las puertas al mundo. Solo tienes que encontrar la llave correcta para la puerta indicada....vive, que yo te Bendigo”.-

