El hombre que camina por las sombras es reflejo del vuelo de las aves. No conoce de soles ni de lunas, sólo de noches tristes, solitarias y vagabundas. No tiene argumento de existir, pero no evade la supervivencia.
Camina desolado entre adoquines de piel, ignora su ausencia social y repite los minutos.
El hombre de las sombras es invisible ante nuestro más sincero egoísmo y provoca llantos de asco en los brillos de perpetua mañana.
Come sin monedas y sacrifica su salud con olvidos comunes. El hombre que camina por las sombras es bajo, lento, singular, ES sólo hasta que deje, al fin, de caminar.
miércoles, julio 12, 2006
Noche unitaria
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